
«Yo soy el buen pastor.
El buen pastor da la vida por las ovejas» (Jn 10,11).
Conociendo e imitando a Don Bosco,
hagamos de los jóvenes la misión de nuestra vida.
El primer año del trienio de preparación al bicentenario del nacimiento de Don Bosco está totalmente concentrado en el conocimiento de su historia. Debemos estudiarlo y, a través de los acontecimientos de su vida, debemos conocerlo como educador y pastor, fundador, guía, como legislador. Se trata de un conocimiento que lleva al amor y a la imitación. Éste es el tema del Aguinaldo 2012.

Para nosotros miembros de la Familia Salesiana, para quien toma a Don Bosco como punto de referencia, la figura de nuestro santo debe ser lo que San Francisco de Asís ha sido y continúa siendo para los Franciscanos o San Ignacio de Loyola para los Jesuitas, es decir, el fundador, el maestro de espíritu, el modelo de educación y, sobre todo, el iniciador de un movimiento de resonancia mundial, capaz de proponer a la atención de la Iglesia y de la sociedad, con una formidable fuerza de choque, las necesidades de los jóvenes, su condición, su futuro. Pero ¿cómo hacer esto sin volvernos a la historia, que no es la guardiana de un pasado ya perdido, sino la memoria viva que está dentro de nosotros y nos interpela en función de actualidad?











